En esta penúltima entrega del nuevo relato del origen de
Superman a cargo de
Geoff Johns y Gary Frank, no nos queda mucho para decir que no se haya dicho ya con las cuatro entregas anteriores. Esta historia es tan respetuosa de lo más icónico de
Superman, que puede hacer pensar que no aporta nada novedoso aunque en verdad sí lo hace; y si no lo hiciera, de todas maneras es una muy buena historia de Superman, que sin ser pretenciosa es completamente efectiva.
Como siempre suele hacer
Johns en los relatos de orígenes, articula lo viejo conocido, las bases de la historia de los personajes, con el presente de la continuidad. De esta manera, cuando en este capítulo se presenta la primera batalla de
Superman y Metallo, lo vemos directamente relacionado con el
General Sam Lane, tal como sucede en la saga de
New Krypton, y a su vez está tambien atado a
Lex Luthor lo cual sirve para justificar la relación que han tenido éste y
Lane, llegando a ser el
Secretario de Defensa del Presidente Luthor.
Si bien es lo que nos presentan como sobresaliente, la aparición de
Metallo no es lo único que tiene este cómic. Por empezar, como es obvio, el origen de este villano también trae el origen de la manipulación de la kryptonita de parte de
Luthor, luego de deducir que era capaz de dañar al superhéroe. Asimismo, da la sensación de que en lo que se cuenta en estas páginas nace la relación sentimental entre
Lois Lane y Clark Kent, sentándose la piedra fundamental para lo que será después.
Otro importante elemento que es modificado mediante retro-continuidad (o lo que es lo mismo, otro
retcon) es respecto a la madre de
Lois Lane, de quien se nos dice que ha fallecido hace mucho tiempo; hasta donde sabía personalmente, esta mujer vivió mucho más allá de la infancia de
Lois, y no recuerdo que se dijera antes que había fallecido.
De todos modos, lo más atractivo está en las páginas finales, con la aparición de
Metallo. Siempre es difícil para los autores enfrentar a
Superman a la kryptonita y resolver la situación de una manera medianamente original. Lo que hace
Johns en este número no es lo mejor que he visto en ese sentido, pero al menos parece tener una justificación que dará lugar al desarrollo posterior de
Metallo, para ser como lo vimos en los más recientes cómics de la
línea Superman.
Y luego de eso leemos algo aún más interesante, ya que por primera vez en esta miniserie hay un final impactante, un
cliffhanger, que continuará directamente en el próximo número. Seguramente todo se resolverá de la manera más lógica y coherente para la vida del
universo Superman, pero no por ello deja de ser atrapante. Aquí es donde más acierta
Geoff Johns, ya que es el momento justo para hacerlo habiendo introducido ya todo (o casi todo) lo relevante del
origen de Superman que debía tratarse en esta serie, y con este hecho que vemos en las últimas páginas de este penúltimo número dará lugar a una excelente conclusión de la miniserie.
Antes de cerrar, quisiera dedicarle unas líneas al artista de este comic pero nada nuevo puedo decir sobre
Gary Frank. Simplemente que demuestra con cada página que hace que es el más apropiado artista que tuvo
Superman en los últimos años.