En esta semana coincidió la publicación de las nuevas entregas de las dos series de ex-Robin, el #14 de la regular "Red Robin" con Tim Drake y el #2 de la miniserie "Red Hood: Lost Days" con Jason Todd. Veamos que podemos decir de ambos comics...
En este número en particular, lo principal es una rencilla entre el actual Robin, Damian, y Red Robin Tim Drake, lidiando con su viejo conflicto cuasi caprichoso, de parte de ambos. Si bien es una escena muy bien lograda tanto de parte del guionista Nicieza como del dibujante Marcus To, este tipo de cosas no es lo que tengo ganas de leer en esta serie regular. Para contrarrestar, a esa pelea de medio-hermanos le sigue una agradable conversación de hermanos entre Tim y Dick Grayson.
Siendo ese el núcleo central del comic, hay también cierta atención a las subtramas de la relación entre Tim y Tam Fox así como la de la pareja de policías corruptos, con la que Nicieza está trabajando desde su paso por "Robin". Y todo esto, enmarcado por la trama principal de la "hit list", la misión a la que se embarcó Red Robin para pelear el crimen en su regreso a Gotham City.
En pocas palabras, un comic más de la serie, que sin ser lo mejor sí trae todo lo bueno que suele leerse en estas páginas.
"Red Hood: The Lost Days #2": en el segundo capítulo de esta historia, Judd Winick se centra absolutamente en Jason Todd y su ira hacia Bruce Wayne y la planificación de su venganza por no haber matado a su asesino, el Joker. De esto mismo se entera en las primeras páginas del comic, y da pie a todo lo que sucede en las páginas restantes y seguramente a todo lo que leeremos en la miniserie.
En esta narración, Talia al Ghul sigue siendo un personaje muy importante, desempañando un rol vital para Jason Todd, como apoyo logístico y moral ante su misión de venganza, aún dándose cuenta de que dejándolo ha desatado una maldición sobre el mundo, como ella misma dice en las páginas finales.
Algo destacable de la forma en que Winick escribe a Jason, es que consigue ir mucho más allá del llorón, caprichoso y vengativo que hemos visto las más de las veces en estos años, reflejando todo aquello que aprendió y sabe de Batman por haber sido uno de sus Robin. Y esto es sin lugar a dudas muy bueno.
En cuanto al arte, cabe mencionar que ya en el segundo número Pablo Raimondi precisó de ayuda, y Cliff Richards se hace cargo de varias páginas; y para colmo, a mi parecer, Richards resulta mejor que el propio Raimondi más allá de que este dibujante titular no lo hace nada mal.
En conclusión, es un comic irregular con puntos altos y bajos que no consigue cautivarme demasiado y que lo mejor que tiene es la portada de Billy Tucci. Y sumado a "Red Robin", son dos comics que no destacan en lo absoluto, sin llegar a ser malos tampoco. Pero si me preguntan, no se los recomendaría como lectura.




































